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martes, 17 de marzo de 2009

LA EXPERIENCIA POÉTICA


La experiencia poética es producto del misterio, del asombro, de la extrañeza, de la curiosidad y del sentimiento profundo del ser humano al contemplar el “mundo de la vida”. El “mundo de la vida” es el espacio del quehacer cotidiano. La palabra se hace realidad a través de la Poesía. Ella es la revelación que se fundamenta en sí misma. El poeta – el principiante – expresa la creación con sentimiento profundo en donde la palabra recobra su ser, su estado original.

El poeta purifica el lenguaje y devuelve la naturaleza a la palabra. La Poesía se vive y se siente, se palpa. Es la expresión del yo reflejada en el rostro humano y en la naturaleza. La Poesía es el estado rítmico del pensamiento – dice Fernando Pessoa – que con la musicalidad naturalista indaga por el misterio de sí mismo y del “otro” a través de sencillos y vibrantes versos que traducen la profundidad del ser. El ser en su misterio irradia sensibilidad que produce encanto y asombro, iluminación. A través de la Poesía el principiante comienza a existir y aprende a hacer florecer pensamientos con significación trascendente.

Octavio Paz es nuestro maestro y guía en el sendero luminoso de la palabra cuando afirma que “la Poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Es la operación capaz de cambiar el mundo; la actividad poética es revolucionaria por excelencia; ejercicio espiritual y es liberación interior. La Poesía revela este mundo, crea otro”. El mundo es Poesía. El pensamiento es una proyección del ser en el ser. Pensar es comenzar a ser. La Poesía es el espejo que refleja nuestro pensamiento en el quehacer literario y filosófico.

Por Luis I. Rodríguez