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lunes, 16 de agosto de 2010

EL ECO ESCUCHA UN PENSAMIENTO





El silencio en la inmensidad.

El eco escucha un pensamiento,
tu mirada penetra como rayos,
vuelan hojas al amanecer...

Escuchar tu silencio fecundo

en el albor de tu cuerpo desnudo,

un sueño transforma el espíritu

del silencio en el cristal...

Sentir el amor llegando en burbujas

del manantial, un hálito de vida,
estoy escuchando gritos de angustia
en la blancura de tu silencio...

El eco proyecta mi sombra enrarecida,

mi sombra sonríe en el camino,

la hojarasca corre encantada
alegrando el amanecer...

¡Oh silencio de plenitud!
El eco comunica alegría,

presencia del "otro",

reflejo de tu silencio...



Por Luis I. Rodríguez

sábado, 3 de abril de 2010

FIGURA SEDIENTA


La hoja blanca se desliza entre las manos,
vuela sedienta de recuerdos,
el viento acaricia el manto del pensamiento,
en la puerta de la soledad se escucha un lamento.

Una mirada se pierde en el horizonte azul,
la hoja en el desierto se retuerce
esperando que una mano prodigiosa
dibuje la figura peinada con sentimiento.

Una figura extraña aparece diseñada,
una voz melancólica se escucha
en la gruta de los recuerdos,
el dibujo de amor clarea en el firmamento.

Las nubes blancas acarician la bella forma,
ondas azules flotan en la hoja de mar,
un verso de amor trasciende el corazón,
la brisa riega efluvios de vida en el manantial.

La figura sedienta de amor
yace en la hoja encantada,
eres un farol colgante de ilusiones
entre el amor y la eternidad.


Por Luis I. Rodríguez

jueves, 15 de octubre de 2009

Y TU SER...


¡Cuántos pensamientos mensajeros

como gotas de agua esparcidas!


¡Cuántas islas desoladas,

cuántos islas desconocidas!


¡Qué imagen guardas dentro,

si desconoces tu propio ser!


¡Y preguntas por la existencia,

razón de ser sin definir,

la nada esconde la respuesta

al significar el quehacer!


La hojarasca yace dormida,

el viento estremece el ambiente,

los pensamientos congelados

se deslizan en el tiempo.


¡Cuántos somos hojarasca

sin alcanzar el vuelo!


¡Cuántos sonreímos con

la profunda tristeza dentro!


¡Cuántos somos sin ser,

jaulas vacías sin estar!


¡Cuántos desprecios vivientes

de nuestro propio ser!


¡Qué desgracia, valer más

lo superficial, lo material...!


&

¿Cómo está tu amanecer,

tu atardecer, tu ser...?


Por Luis I. Rodríguez