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jueves, 15 de abril de 2010

SERENIDAD VIVIENTE



Cae la penumbra en silencio.
Los niños llenos de ilusión juegan en la orilla del mar.
El mar tienta con sus aguas tibias el navío
del humano que descansa en el horizonte.

Acaricia la brisa vespertina al caminar.
El miedo carcome la profundidad
existencial de aquel náufrago tendido
en la nave perdida, el ocaso viviente.

Cae la obscura noche al descansar.
Los rayos de la aventurera acompañan
la soledad de un amor poético
deslizando su mano en la figura corporal.

Permanece en la inmensidad, el vacío.
Una sonrisa vagabunda proyecta
alegría a quien interpreta la oscuridad
sedienta de una quimera en el tiempo.

Escuche el grito de un amor alucinante.
La montaña negra seduce con su encanto
aquellas figuras bronceadas de ilusión.
El tiempo se transforma con serenidad.

Juega el niño con serenidad.
La arena se desliza entre los dedos,
el tiempo transforma la sabiduría y
el amor busca la paz interior...


Por Luis I. Rodríguez

domingo, 2 de agosto de 2009

EN LA MAR...



Desperté con la silenciosa Mar, su brisa

me asía contra su pecho irreverente y chispeante.

El ilimitado azul extendió su profundidad,

se me invitaba a pensar con la energía

que brotaba del corazón salino…

En la lejanía, una montaña de vida yacía,

llamándome a escalar en fantasía...

Una luz encegueció mis ojos, y mi cuerpo

pareció perder vitalidad al instante…

A bordo de un extraño y viejo navío,

sentí el abrazo de la brisa sibilante...

Una ola musical extendió su brazo,

acarició la frágil máscara solitaria, que

adormilada en la proa de la vida estaba…

Una gota de agua calmó la sed del indefenso y

los pensamientos iniciaron su viaje en escala…

Una sílaba cupular estremeció el lecho absorbente,

vislumbrando el horizonte solar, cuyo círculo

imaginario iluminó la mente cansada

en aquel oasis de eternidad y vida...

El melancólico crujir naviero

giró ondulante al éter vivencial,

una luciérnaga imaginaria visitó al viajero,

estremecido por la furia de las aguas

y un suave viento reconcilió la estadía…

Una voz impetuosa castigó

al osado náufrago a regresar

a la vida crepuscular, camino de vida,

al escuchar la voz del silencio,

guía del viaje nocturnal.

Por Luis I. Rodríguez

viernes, 3 de julio de 2009

ESTRÉCHAME ENTRE TUS MANOS





Estréchame entre tus manos,
sienta palpitar un corazón apasionado,
tu luz aromada se pierde en un suspiro,
tus besos ardientes enloquecen el espíritu
en la cima del vacío, una ola de amor.

Estréchame entre tus manos,
escucha la vibración del pensamiento vivaz
que aparta los escombros deteriorados del viejo amor,
ocultando en una brisa pasajera cerca del panal,
el encuentro anhelado de un tierno amor.

Estréchame entre tus manos,
aparta el tormentoso frío de la indiferencia humana,
calma tu sed con la miel de mis labios y
sonría cual náufrago en la arena,
oyendo la melodía encantada en el manantial.

Estréchame entre tus manos,
recorra con tu sonrisa mi ondulada desnudez
temblando de pasión se escucha una melodía,
floreciendo en el jardín yace
un verso encantado por tu amor.

Estréchame entre tus manos,
mira tu cuerpo unido al mío
como el penetrante aroma de una flor encendida
clamando de sí, admiración y asombro
del encantador de amor.

Por Luis I. Rodríguez