martes, 9 de junio de 2009

UNA LÁGRIMA...





Una lágrima al amanecer clama
al profundo silencio y a la cercana tristeza.
Una lágrima a la oscura realidad cuestiona
al pensamiento de aquel pobre caminante.

Una lágrima brota de las paredes internas y
un abismo enceguece las pupilas,
el temor surge en el abominable silencio y
un vacío yace clamando sentimientos.

Una lágrima proyecta un pensamiento existencial,
esquema de un discurso sereno y transparente,
una gota cristalina se estatiza en la mejilla
del absurdo ser cosificado e indiferente.

...

¡Sed valientes y luchadores,
manteniendo erguida la cabeza...!
¡No olvides el valor del amor...!
El martillo está ahí...

Por Luis I. Rodríguez

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