lunes, 6 de diciembre de 2010

DE VIOLETA



En el jardín de mi ilusión encontré una flor,
brillaba misteriosa en medio del rosal.
Sembré la mirada en sus tiernos pétalos,
un rayo eclipsó el llanto sombrío con dolor.

Escuché una voz que dijo: - "Acércate.
Nunca abandono al ser humano,
acompaño con amor sincero
al valiente ennamorado con vigor".

Me acerqué al rosal florecido,
el aroma penetró en mi interior,
las espinas eran rocas transparentes
en el silencio frustrado ya despierto.

Su belleza me abrumó.
¡Qué flor tan extraña en mi jardín!
El aroma penetró en el camino de palabras,
torrentes de secretos en silencio yace.

Con dulzura abre sus candiles,
semejando al sol diciendo: - "Tú llevas
el encanto a flor de piel danzante.
- Tu sonrisa desnudó mi cuerpo"-.

La belleza saboreó mi conciencia,
busqué flores en el trasfondo de mi ser.
¡Cuántos horizontes abiertos llenos de vida!
El silencio desnuda el sentido del amor.


Por Luis I. Rodríguez


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