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domingo, 6 de diciembre de 2009

EN EL DESFILADERO






La luz del día entra en el desfiladero,
el sonido del mar corre por mis venas
la brisa choca contra mi cuerpo y
el hielo de la indiferencia desaparece.

Una tenue voz se escucha en la profundidad
del desfiladero humano, un sonido, un grito,
un hielo penetra la mirada vagabunda,
la nieve de la montaña cae con alegría.

La vida irradia diafanidad matutina,
las gotas de agua recorren el camino,
una grieta calma la sed humana,
la vida bulle bajo los témpanos de hielo.

Los espectros de luz alegran
el camino cansino de un ermitaño,
sus pasos borran la ansiedad y la nostalgia,
una página se escribe con llanto de paz interior.

El camino de la montaña de hielo
está florido de justicia y libertad
anhelando la ruptura de la miseria humana,
la voz del silencio grita existencia.

El mar late silencioso en el laberinto,
el hombre rompe las cadenas de la guerra.
El mundo anhela una constante transformación,
el viento humano proyecta un cambio al interior.

Por Luis I. Rodríguez

sábado, 27 de junio de 2009

LA EXISTENCIA...


El caminante mira el nublado horizonte,
se cuestiona en su interior…


El silencio escucha pausado,
pareciendo reprochar con indignación la tarea…


El eco interroga en lejanía cristal,
respondiendo a una mirada humana en el espejo…

El viento acompaña al infatigable caminante,
impulsándolo con su vibración
hacia
los cimeros riscos de la montaña que tranquilizan…

Una voz misteriosa clama desde el negro abismo,
estupefacto el infatigable luchador grita…


Una mirada al celeste gris
está haciendo perder la razón…


Una luz de Infinitud viviente
emana
de lo profundo de su ser…

Una mano tendida y poderosa
busca afanosa
auxiliar al ermitaño…

El pensamiento está llegando a ser
el encanto vivencial del paraíso interno…

La existencia…

Por Luis I. Rodríguez

martes, 12 de mayo de 2009

CAMINANTE



Anhelantes de libertad interior.
Seres cósmicos vagabundos

cargados de pesares y angustias...
Un camino atrae hacia las montañas azules...

El ermitaño esclarece el tenue silencio.
Un águila otea tapizada de íconos,

la soledad yace cansinante en el inquieto
vacío interior atado en la nada.
..

La mirada penetra los vitrales irisados.
Una luz potente transforma la figura felina

al interior de mi ser,

el águila planea el ensueño surcador.
..

La cima espera al travieso danzante altivo.
Al pasar los agrestes acantilados azulados,

admiré angustiado el profundo abismo
cargado de armonía y paz multicolor...

Estoy extasiado en el silencio de tus huellas.
En el horizonte flota una nube gris densa
transmisora de sensatos hilos amorosos armónicos
en cadenciosos vuelos hacia la paz interior.
..

Por Luis I. Rodríguez