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sábado, 1 de mayo de 2010

MARIPOSA VIVIENTE



Tú eres un espejo en el manantial,
corriente de vida natural.
Tú eres una sonrisa de alegría,
la sombra en el camino.
Mis ojos penetran tu figura,
mis dedos se deslizan en tu amor,
el corazón palpita con razón...
Estás viva en mi horizonte,
brillas plácida en el manantial,
brillas como luciérnaga en luz de agua…
Una gota de agua transforma
el espíritu en mariposa viviente...
¡No ates tus alas a la vanidad!…
Levantas tu mirada y sonríes,
golpeas a un mundo de ilusión,
el agua ondea al amanecer…
Reflexión fascinante en el risco,

verdad de agua en tus ojos.
Ciudad de ilusión en el prisma,
tus ojos penetran la profundidad…
La esperanza existe en tu ser,

la vivacidad en la brisa de una sonrisa,

la palabra trasciende el espejo en el manantial…

¡Mi pensamiento pregunta
en la noche
por todo eso que tú eres!…
Brillas en mi espejo ondeante,

un beso, un suspiro, una ilusión…

¡Quien te ama, sólo ama de verdad,
Oh mariposa viviente del corazón!…


Por Luis I. Rodríguez

lunes, 28 de septiembre de 2009

LA LITERATURA, UN VIAJE...



“¡Cómo te pareces al agua,

alma del hombre!

¡Cómo te pareces al viento,

destino del hombre!

Goethe



Un caminante está presto a emprender el viaje por los abrojos del desierto cristalino. El cuadro insignificante de un pintor paisajista, costumbrista refleja en la mentalidad comprometida un análisis y una crítica constructiva en aras de abandonar el letargo y la modorra intelectual. Parece ser que el mundo de ilusiones se desvanece al tener que romper el hielo infecundo de la palabra en el trascender humano. Un oasis se abre paso en el horizonte de la soledad hacia la búsqueda de significados, bases del edificio cultural. La visión se nubla en lamentos pérfidos al no encontrar una viviente realidad más humana.


La crisis de nuestra sociedad está marcando la deshumanización y el caos de la ‘palabra’. Los símbolos lingüísticos parecen ser instrumentos sinsentido. El significado de las acciones carece de valor por la proximidad barbárica. El hombre está perdiendo su razón de ser. La Literatura no puede llegar a ser un pasatiempo frívolo y evasor de la realidad. Por el contrario, ‘ella’ debe examinar los viajes representativos de la condición humana en el cosmos. La tarea está en humanizar las relaciones interpersonales a través del uso de la palabra. El significado es el camino del encuentro personal con el ‘otro’. El ‘otro’ es mi espejo dialogal. Solamente cuando la palabra recobre su sentido real, el hombre será una palabra real.


El quehacer literario del pensante se escudriña e indaga en el ámbito de lo social. El hombre refleja su ser en la presencia del ‘otro’. Por eso, - dice Ernesto Sábato – “el individuo solo no existe: existe rodeado por una sociedad, inmerso en una sociedad, sufriendo en una sociedad, luchando o escondiéndose en una sociedad”[1].


La historia del hombre en la sociedad es una aventura cósmica, antropológica, epistemológica, axiológica y óntica en la búsqueda del sentido existencial. Todos pretendemos una salida digna a nuestras quimeras. Nuestros viajes parecen ser innecesarios e ilegítimos. Nadie enseña a viajar, a volar. Todos poseemos unas alas invisibles.


Aleteemos y dancemos al vaivén del pensamiento. Las ilusiones están ahí y ahora. El viajar posibilita descubrir el camino del laberinto inquietante en la descripción de nuestras dimensiones protagónicas en el quehacer literario y filosófico. “Viajar es siempre un poco superficial. El escritor de nuestro tiempo debe siempre ahondar en la realidad. Y si viaja debe ser para ahondar, paradojalmente, en el lugar y en los seres de su propio rincón”[2].


La historia de las ideas en el ámbito de la Literatura estará henchida de perennes viajes al significar nuestro yo en el mundo histórico. Desde ya, aprendamos a armar nuestra baca de ilusiones. La osadía ahondará la fuerza misteriosa del atrevimiento y del encantamiento personal. El asombro estará al amanecer, descubriendo la razón de la existencia viajera, dando frutos a la luz de los signos. El principiante – Usted / lector - tiene que aprender a sentir y a valorar la presencia significativa del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, cuando sale de la aldea en defensa de los débiles, resaltando los ideales caballerescos en las tres salidas al campo y reflejando su fe en los valores morales, espirituales. El pensamiento filosófico que guarda la obra enfrenta los conflictos existentes entre el idealismo quijotesco y el realismo de Sancho. Es verdad, cada cual guarda en su interior la personificación de Don Quijote y algo de Sancho, como aquél ser formado de un alma espiritual y de una carne perecedera[3].


El viaje del escritor guiará al curioso lector en el laberinto del ‘mundo de la vida’. La luz que emanan las palabras se transforma en cimientes del edificio discursivo propio. Nuestra tarea es ir tras de imposibles y disparatadas quimeras hacia la fáctica inteligibilidad axiológica. Así como “la tarea del escritor sería la de entrever los valores eternos que están implicados en el drama social y político de su tiempo y lugar”[4].


El principiante estará guiado por la invención maestra de aquel proyector de ‘situaciones excepcionales’. Guiados por el encantador, avancemos con Odiseo camino de Ítaca, venciendo los obstáculos impuestos por los dioses y lanzando una mirada al Infinito en señal de grandeza y sencillez por encontrar los caminos claroscuros del destino final: la felicidad, el encuentro consigo mismo. Como afirma Ramón García D. “nadie como él habrá de arrastrar mayores aventuras y desventuras para llegar a Ítaca. Su viaje será el más largo y penoso de cuanto hombre alguno pudo emprender, pero al final logrará abrazar a su esposa e hijo”[5].


El viaje tiene que trascender las entrañas del hombre. La historia concretiza un momento existencial en el deambular del significado. El hombre pensante tiene que ejercitarse en una hermenéutica del vivir. Con razón, “el poeta que contempla un árbol y que describe el estremecimiento que la brisa produce en sus hojas, no hace un análisis físico del fenómeno, no recurre a los principios de la dinámica, no razona mediante las leyes matemáticas de la programación luminosa: se atiene al fenómeno puro, a esa impresión candorosa y vivida, al puro y hermoso brillo y temblor de las hojas mecidas por el viento”[6].


La cotidianidad no es efímera, sino que, es el motor y el producto razonado de las transformaciones cíclicas en las que, el protagonista - lector vislumbra un trascender en el ámbito de la Historia concreta del ‘ser’. Por eso, “en medio del desastre y del combate, inmersos en una realidad que cruje y se derrumba a lo largo de las formidables grietas, los artistas se dividen en aquellos que valientemente se enfrentan con el caos, haciendo una literatura que describe la condición del hombre en el derrumbe; y los que, por temor o asco, se retiran hacia sus torres de marfil o se evaden hacia mundos fantásticos”[7].


El viaje literario encarna una constante búsqueda de tesoros posibilitantes: las utopías. Cada cual busca el estro poético en la caja misteriosa del argumento de la vida. El itinerario ideado despertará al hombre del caos, lanzándolo a la búsqueda de la plena significación existencial cuando aprenda a dar testimonio de su realidad viviente y revele algo de lo desconocido a través del lenguaje y del ‘otro’ rumbo a la felicidad. Es - recordando el canto de la Odisea - en el que Ulises logra arribar a las costas de Eolia, ganándose la voluntad divina, “Eolo trabó profunda amistad con Ulises y, al despedirse, le entregó todos los vientos adversos encerrados en un gran odre, haciendo que una bonancible y poderosa brisa hinchase sus velas rumbo a Ítaca”[8].


El viaje programado evidenciará el testimonio dramático de aprender a generar ideas que transformen la crisis de la sociedad y crezca la Literatura, - como dice Sábato - “esa híbrida expresión del espíritu humano que se encuentra entre el arte y el pensamiento puro, entre la fantasía y la realidad, puede dejar un profundo testimonio de este trance, y quizá sea la única creación que pueda hacerlo”[9].


El viaje literario programado palpa - a través de la ‘palabra’ en las obras - la relación existente entre el idealismo y el realismo, entre el subjetivismo y el objetivismo. La problemática humana irrumpe en el quehacer epistemológico en la búsqueda de sentidos. La Literatura alerta al hombre a indagar por la soledad, la vida, la existencia, la nada, la dialéctica... y, problematiza a la tecnología en su afán por destruir al hombre; a las Ciencias por las investigaciones deshumanizantes... El hombre se ha vuelto enemigo de sí mismo y de su congénere. El ‘otro’ se ha cosificado. Las cosas han adquirido valor y las palabras son sinsentidos o fantasmas a la vera del camino.



El viajero tendrá que ser aquella gaviota planeadora surcando el firmamento, ideando quimeras humanas en pro de la Cima y de la Verdad.


[1] SABATO, Ernesto. El escritor y sus fantasmas. Editorial Seix Barral S.A. Barcelona, 1997. Pág. 16.

[2] Ibídem. Pág. 18.

[3] CERVANTES SAAVEDRA, Miguel de. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Editorial Panamericana. Bogotá, 1997.

[4] SABATO, Ernesto. Ibídem. Pág. 81.

[5] GARCIA D., Ramón. ¡Por todos los dioses...! Editorial Norma. Bogotá, 1996. Pág. 93.

[6] SABATO, Ernesto. Ibídem. Pág. 84.

[7] Ibídem. Pág. 104.

[8] GARCIA D., Ramón. Ibídem. Pág. 102-103.

[9] Ibídem. Pág. 65.


domingo, 20 de septiembre de 2009

AMOR...AMOR...

"Conocer el amor de los que amamos
es el fuego que alimenta la vida".

Pablo Neruda


Amor... Amor...
Sentido de dignidad,
encuentro de libertad,
dialéctica en el mundo interior...

Eres una semilla de vida,
una planta sentimental que
irradia energía de amor y
luz en la oscuridad...

Eres la proyección de vida
en el horizonte azul,
signo de infinitos rayos,
imagen de ensueños al pensar...

Eres un rayo de sol
que alimenta lo corporal,
una pequeña ilusión que
me hace estremecer...

Eres el pétalo de una rosa,
imagen viva del amor,
tu belleza refleja la razón
del aroma más sensual...

Eres una planta al natural,
vivacidad del encuentro germinal,
perspectiva de la inmensidad
en la lucha por el mundo interior...

Por Luis I. Rodríguez

sábado, 15 de agosto de 2009

DESILUSIÓN...

Escuché el eco de tu voz silenciosa y pensativa

como la luna en el firmamento...

Sentí miedo, corrí con el pensamiento,

no estabas allí...

Temblé al instante como el viejo árbol

golpeado por el impaciente rayo...

Una potente luz me arrojó,

caí de bruces como un niño,

una gota de agua me reanimó,

caminaba en mi angustia existencial...

Me sentí desprotegido, abatido,

la lluvia me abrazaba y consolaba,

la naturaleza castigaba al destructor,

al ciego vivo de corazón...

El agua corría a borbotares por el cuerpo

dispuesta a castigar al hombre,

una luz en la oscuridad,

una razón en la sinrazón...

El eco continuó taladrando en la mente

preguntando por el sentido y

la respuesta fue un soplo de sinsentido...

Me incorporé por un instante,

mi carne temblaba como el alma,

desorientado me aferré al árbol

de la vida que lloraba como niño

la pérdida de su savia...

Las ramas se secaron,

los pensamientos se quemaron,

quedó brillando la imagen de una desilusión...

Por Luis I. Rodríguez

martes, 11 de agosto de 2009

ORQUÍDEA DE AMOR



Flor valerosa y radiante que en su lecho
danzas al vaivén del viento ensoñador.

Eres la reina fragante de las reinas,
límpida y orgullosa siempre estás.

Con tu cuerpo de amor y de pureza,
muestra la majestuosidad multicolor
de un corazón en perfección.

Levantas sus pétalos al infinito y esparces
el perfume embriagador que hace
perder la razón al ilustre soñador.

Con tu ternura y sensibilidad
adormeces con el néctar al mortal
en la sinrazón del existir,
camino de libertad.

Con tus rayos victoriosos penetras
el mundo hádico de nuestro ser,
con un espectro del hálito de amor
resuenas en el camino de la razón.

En la penumbra tu mirada fija e imponente
clama por el asombro y la admiración,
expandes tu sonrisa al mundo
en la búsqueda de paz y amor.

¡Orquídea, belleza de amor,
luz en la imaginación!

Por Luis I. Rodríguez

martes, 4 de agosto de 2009

ESTÁS AUSENTE...




Estás presente pero tan ausente.
Te toco y no sientes mi razón,

te hablo y desconoces el sentido.
Pregunto a la luna y contestan sus vivaces rayos.


Pregunto a la Mar con sus ondulaciones y
responde un silencio olor marino.

Pregunto a las flores imaginarias y
responde
un suave olor a polen de fantasía.

Pregunto a las ráfagas de viento que

refrescan el ambiente celestial,

responde una brisa de pensamientos

con la serenidad de un principiante.


Pregunto a los arreboles impacientes y
responde el profundo azul de vida.
Un recuerdo de ojos azules zafiros,
cristalinos como el agua, en el manantial.

Pregunto al incandescente fuego que
con
sus rayos transforman el espíritu humano
en alegorías vivientes de inteligibles
llamas,
el encanto del saber.


Pregunto al más interesado ser
por el sentido del crepúsculo de amor,
incertidumbre y temor reina en el humano
al responder la angustia existencial.

Por Luis I. Rodríguez

martes, 14 de julio de 2009

EL LIRIO ENCANTADO...



Un encanto de la naturaleza se ríe en proyección
humana, figurando el amor universal
de una radiante relación perdida.
Un reflejo acaricia la superficie de un aroma
vivo que encontré en el alma,
déjame mostrar el lirio sustancial
en potente fuerza de vida a la luz
de unos versos con andar incierto,
cuya fragancia cultiva una razón: el amor.
Tu ropa de infinita pureza llama
al inquieto viento oculto en la mar,
ondulando el aroma del amor airado
en la viva voz de la belleza, canta
un pétalo elevando sus brazos a
la inmensidad para absorber la energía
de aquella lámpara encendida,
la verdad, la vida en profundidad sonríe.
Tu reflejo fue mi espejo de vida,
tu pureza mi ilusión que vertió mi ansiedad
en la fragancia del exquisito almíbar
que trasciende la penumbra en intensidad
del vestido blanco, de los años embriagados
al amor sereno, que abrieron y suspiraron,
los años victoriosos cual pétalos en vida,
dando lo mejor de sí y dejando huella
en la mirada del náufrago que quiso
alcanzar y llevar consigo la fragancia
del lirio encantado en espíritu de miel,
en el vaso frágil de su inquieta alma...

Por Luis I. Rodríguez

sábado, 13 de junio de 2009

EN EL HORIZONTE...




¡Asoma un rayo misterioso en el horizonte!

Tu imagen se proyecta contemplativa y abrazadora
en el canto silencioso del amanecer,
en el canto sereno de la brisa sonora,
en la razón de nuestro ser.

¡Asoma un rayo misterioso en el horizonte!

Tu imagen se proyecta en mis pensamientos,
en el reflejo del azul del cielo
tallado en el óleo de mis sentimientos,
en la canción interna del torrentoso anhelo.

¡Asoma un rayo misterioso en el horizonte!

Tu imagen se proyecta en el candor,
en el reflejo de los rayos del sol
energizando al viajero del amor
en la canción ícono del tornasol.

¡Asoma un rayo misterioso en el horizonte!

Tu imagen se proyecta en luces de colores,
en el reflejo del ser existencial
punzando al interior de los valores
un caminar inmanente y trascendental.


Por Luis I. Rodríguez




viernes, 5 de junio de 2009

LA LITERATURA, UN CAMINO ABIERTO


“El que no quiere nada,

ni espera nada,
ni tiene nada,
no puede ser artista”.

Anton Chejov


La Literatura en su contexto busca encantar al hombre y prepararlo a la búsqueda del camino hacia el poema sinfónico, cuya tonalidad transmite significados a través de un texto. El conjunto de ideas al fluir en el entramado, proyecta una imagen que engrandece al espíritu y lo hace vivenciar el proceso histórico. La Literatura es la vida del espíritu que rompe la superficialidad cotidiana.

En la totalidad hay armonía, comprensión, sonoridad. De ahí que, la naturaleza maternal acaricia y extiende la mano a la evocación de la intimidad, a la creatividad. Una idea es la realización potencial del todo en su aventura cósmica por desarrollarse. La naturaleza es aquella madre amante de la sabiduría, amante de soñadores y encantadores a la luz de la palabra.

La Literatura es el campo abierto que ilumina cual tea a un “principiante” en el amanecer próximo de las palabras. El cultivo cotidiano comienza con la preparación del terreno textual. El terreno se torna pedregoso, al no trazar un derrotero o un camino ideal para arrancar las malezas u obstáculos que impiden el crecimiento y el desarrollo de la palabra en la producción literaria.

Al florecer el texto, comienza la emanación de nuevas situaciones análogas y paradójicas. Aquí, las palabras no son vacías en significación, sino que en ardorosa marcha triunfal germinan cual planta en átomos de vida cognitiva. El fruto de la “palabra” es la misma “palabra con sentido”. Por eso, la palabra es el fruto que hace reír, soñar, embellecer, laborar, inteligir, investigar, creer, conocer, cultivar...

La Literatura es el agua de vida en la palabra. El escritor – el principiante – es el mago de la palabra. En el teatro vivencial es el encargado de maravillar, encantar y asombrar al espectador con tan gran “don”. Es como aquel jugador de ajedrez que en franca lid posibilita el éxito de la palabra. Por eso, en esa escenificación, los personajes se tornan reales o ideales en el camino de la felicidad.

La Literatura es el sendero de la imaginación perenne que en constante reflexión llega “a una razón” lógica y a vislumbrar una simbología. Como campo de reflexión presento un texto de Arthur Rimbaud, titulado:

A una razón

“Un golpe de tu dedo sobre el tambor
descarga todos los sonidos
y da comienzo a la nueva armonía.
Un paso tuyo es el alzamiento de los nuevos hombres
y su puesta en marcha.
¡Tu cabeza se aparta: el nuevo amor!
¡Tu cabeza se vuelve: el nuevo amor!
“Cambia nuestras suertes, acribilla las plagas,
comenzando por el tiempo”,
te cantan esos niños.
“Eleva hasta donde sea la sustancia de nuestras fortunas
y de nuestros deseos”,
te ruega.
Llegada desde siempre, te irás por todas partes”.

La Literatura es el camino constante que genera “cultura”. Para quienes se van y para los luchadores del éxito, la Literatura es la sabia que recorre las venas del cosmos en la búsqueda de “alguien” que posibilite un “quehacer vivencial”.

La Literatura es la máquina viajera y transformadora de insignes ilusiones humanas en la búsqueda de sí mismo. Es aquella lluvia que riega el espíritu con un sinfín de contextos. La invitación está en identificar el contenido y transmitirlo a generaciones futuras. Por eso, “el partir es un dejar de ser para comenzar a ser”. Salgamos al encuentro de la palabra, expresada en la Literatura a través de la lectura.

El camino está cercano, exaltando el laberinto de la vida. Por eso, Arturo Roa Bastos dice que “... La tarea del lector es hacer que el texto no escrito se escriba en su interioridad, se proyecte en la pantalla de su intimidad, en la cámara oscura de sus sentimientos, ideas, obsesiones, recuerdos, olvidos”.

Por Luis I. Rodríguez