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domingo, 6 de junio de 2010

SUEÑO PURIFICADOR



Las estrellas brillan en el firmamento

y la luna silenciosa extiende sus brazos
al hombre con la ternura de una flor de azahar,

el poeta se ilusiona con la música natural...

El pensamiento penetra en el laberinto de la vida

exaltado por la belleza..., se asombra,

el alma vibra con la diversidad de cristales,
el espejo proyecta una imagen en el crepúsculo
de sí...


Mi creación sedienta lucha por ser ella,

el árbol busca la cima en compañía,

el diamente transforma el espíritu aventurero,

el agua cristalina calma la sed en amor...,
al anochecer...


La música de la noche proyecta su misterio,

mi ser angustiado escucha una sinfonía celeste,

la mar de la vida guía mi nave espiritual

en el silencio del sueño purificador...


La luz de la montaña clarea el espíritu,

el silencio de los pájaros inquietan los versos

de aquellos fantasiosos pensamientos que fluyen

con el esplendor de lo sencillo y cotidiano...



Por Luis I. Rodríguez

sábado, 13 de marzo de 2010

VIBRACIÓN DEL ALMA



Sentirlo...
con el silencio melodioso de la naturaleza.
En el amanecer, los pájaros con su trinar
despiertan al poeta que se estremece
con la belleza en la inmensidad.

Pensarlo...
con el campo poético del viento
recorriendo tu cuerpo, acariciando
el fuego emanado de la intimidad,
un beso aromado expande la fragancia.

Aprehenderlo...

con las manos recorriendo la figura nívea:
el rocío en el jardín penetra el ser,

la brisa del verano en los páramos,
adormece la noche, tan callada.

Vivenciarlo...
pedir un consejo al agua del manantial,

la mariposa llega en su trineo de colores,
comparte la soledad con el poeta soñador.

La palabra alegra el corazón con su sentido.

Escucharlo...
tañendo cítaras encantadas de amor,
lúdicas canciones penetran en el alma,
el peregrinar del ser amado deja huellas

marcadas en el camino silencioso de la vida.

Decírtelo...
con el silencio de la belleza interna,
con el susurro
de la conciencia preguntando
en el crepúsculo de la invención,
el amor es la vibración del alma.

Por Luis I. Rodríguez

martes, 4 de agosto de 2009

ESTÁS AUSENTE...




Estás presente pero tan ausente.
Te toco y no sientes mi razón,

te hablo y desconoces el sentido.
Pregunto a la luna y contestan sus vivaces rayos.


Pregunto a la Mar con sus ondulaciones y
responde un silencio olor marino.

Pregunto a las flores imaginarias y
responde
un suave olor a polen de fantasía.

Pregunto a las ráfagas de viento que

refrescan el ambiente celestial,

responde una brisa de pensamientos

con la serenidad de un principiante.


Pregunto a los arreboles impacientes y
responde el profundo azul de vida.
Un recuerdo de ojos azules zafiros,
cristalinos como el agua, en el manantial.

Pregunto al incandescente fuego que
con
sus rayos transforman el espíritu humano
en alegorías vivientes de inteligibles
llamas,
el encanto del saber.


Pregunto al más interesado ser
por el sentido del crepúsculo de amor,
incertidumbre y temor reina en el humano
al responder la angustia existencial.

Por Luis I. Rodríguez

domingo, 31 de mayo de 2009

AL AMANECER...




En la noche estuvo caminando sedienta y pensativa.
Un resplandor apareció en la inmensidad,
holgando en la cabeza un tenue espectro de amor,
susurrando un pensamiento de intrigante vigor.

La luna con su esplendorosa cabellera
aprisionó consigo al amante enloquecido,
apareció un dulce aroma de ternura rondando
y una presurosa mano acarició la mía.

Los árboles movieron sus armoniosas ramas
como invitando a la danza de la soledad,
un escalofrío recorrió el paraje humano y
una lágrima de piedra brotó en la oscuridad.

Las figuras nocturnas salieron de la penumbra,
como moviéndose al son de la música celestial
una potente luz en el horizonte señaló
el camino del paraíso en el nocturnal.

Y las formas intercambiaban su sentido metafórico
en el quehacer andariego del gélido amanecer.
Los sonidos del viento reanimaron
en el crepúsculo matutino al sonriente gusano adormilado.

Por Luis I. Rodríguez