El agua corre incesante rompiendo las compuertas del alma; el agua está lavando la piedra humana... El paisaje yace sombrío, triste la brisna acompaña mi caminar... El lodazal impide mi labor, ¿el peligro existe encadenado?; una fuerte tormenta se avecina en el oscuro horizonte, un relámpago... La lluvia cae serena y rítmica. Las gotas de lluvia golpean mi cabeza. ¡Ni un pájaro canta; un silencio profundo! ¡Mi alma se estremece por el frío! - La angustia abraza al caminante -. ¡Llueven gotas de vida con dulzura! ¡Gotas de vida; gotas al manantial; en el horizonte una sombra se proyecta anhelante y torneada en espiral como el arco de tu cuerpo.
Eres un tesoro encantador, la ilusión fortalecida del caminante. ¿Cómo encontrar sentido a la existencia? Soy un águila en la montaña negra. La montaña me abraza y el viento sonríe. ¡El pensamiento se oculta en la caverna! ¡La oscuridad invade la profundidad! Las sombras parecen tener sentido, las imágenes proyectadas son los fantasmas de un mundo sin sentido e inhumano: tú sonríes al ver la sombra. ¡La oscuridad invade la alegría de tu sonrisa!
El hombre fantasea con su realidad, lo superficial invade la estructura del pensamiento: las tinieblas absorben la mirada penetrante que nutre las raíces de la vida humana. ¡La oscuridad invade la existencia!
La noche esconde su belleza interna, el viento trae la fuerza del aroma de una rosa que en raudos torbellinos llena de pasión el dulzor del trino del alcaraván encantado en la llanura. ¡La oscuridad muestra su misterio!
Nubarrones sedientos de formas en el cielo anunciando vida en la transformación del ser, alegran el espíritu aventurero con la brisa tranquila al amanecer o al anochecer.
Acariciando tu sonrisa, alentando tu pensar desde lo profundo como la lupa hambrienta deseosa de descubrir el encanto de una gota de agua moribunda en las espinas del alma.
Nubarrones enamorados del esplendoroso espacio, caminan armónicos al son de una canción de amor, sus notas se balancean como danzarinas al encuentro del humano encantador.
Vientos danzantes de la armonía interior, en el espacio el sonido del silencio se escucha indagando por la desidia humana. A lo lejos, un estruendo hace temblar el alma.
Una luz se abre camino, proyectando sus rayos al atardecer, tu pensar se interrumpe un momento, los sueños temblorosos agitan su vientre mordisqueando la brisa sigilosa al caer.
¡Oh rayos misteriosos en el firmamento! ¿Cuál es tu revelación sonora entre tambores? Los tambores retumban en el corazón humano. La naturaleza sedienta espera un grito de libertad.
Nubarrones de tristeza y alegría, caminantes al anochecer, una tempestad cae diametral al corazón angustiado escuchando la vibración de la lluvia golpeante que cae sobre la piedra humana.
Impaciente observo la tristeza del alma, las gotas de lluvia generan pensamientos, gestores de vida al amanecer, una gota de agua despierta al caminante.
El rocío despertó al caminante juguetón en el albor de su lecho, sonriendo recorrió con el pensamiento el laberinto de la oscura noche y fue recordando los abismos trasegados, las aventuras inquietantes que fortalecieron el espíritu en el quehacer constructor del edificio discursivo en el preguntar por el misterio del ser, de la vida, del amor.
Las estrellas guiaron y acompañaron aquella ensoñación, recuerdo de aquellas canciones de la infancia, del encanto de la naturaleza, del murmullo de los pájaros en sus nidos, de la vibración de las hojas de los árboles, de la imagen fría de la intimidad que recorrió los poros en el telar de los sueños.
La luna blanca acompañaba la dulzura, la ternura del trastornado pensador; el silencio estremecía con preguntas a aquella figura angustiada y solitaria en el afán por encontrar una razón de ser al acorde musical de la naturaleza.
La angustia tomó cuerpo de espanto y una brisa congelada recorrió lo circundante. La tibia cama fue el lugar de lucha entre el eco y el frío de un pensamiento, me despertó la tristeza de no tenerte a mi lado, pero en la orilla del río una hoja de vida se balanceaba como aquella canoa buscando un destino.
¡Que se vayan todos a caminar y a experimentar, la consonancia de la inmensidad del mundo y a descubrir la profundidad de la intimidad, la cama estaba vacía!
El espejo yace pensativo en la oscura noche, expectante del caminante y de su preguntar...
El espejo es mi reflejo y tu reflejo es mi espejo, tu mirar mi proyección, tus pensamientos, alas de compañía...
El espejo de la vida en su profundidad silenciosa estremece a los cisnes en el río infantil...
Eres un silencio colgado en la muralla divisoria, ilusión de belleza en la desnudez anclada en la soledad...
Sus rayos de arco iris deambulan sedientos en sueñosmarginales y viajeros de las épocas futuras...
Viajando en el barco de la vida, marca la bella estampa de una orquídea secreta que proyecta el aroma del amor...
Y el barco se refleja en el agua de la mar, tu reflejo está vivo en mi espejo vivencial...
El ruiseñor ebrio aletea en el espejo, luchando por vencer la figura presencial, el hombre se asusta por vencer su superficialidad en el ámbito de la cotidianidad...
Un caminante está presto a emprender el viaje por los abrojos del desierto cristalino. El cuadro insignificante de un pintor paisajista, costumbrista refleja en la mentalidad comprometida un análisis y una crítica constructiva en aras de abandonar el letargo y la modorra intelectual. Parece ser que el mundo de ilusiones se desvanece al tener que romper el hielo infecundo de la palabra en el trascender humano. Un oasis se abre paso en el horizonte de la soledad hacia la búsqueda de significados, bases del edificio cultural. La visión se nubla en lamentos pérfidos al no encontrar una viviente realidad más humana.
La crisis de nuestra sociedad está marcando la deshumanización y el caos de la ‘palabra’. Los símbolos lingüísticos parecen ser instrumentos sinsentido. El significado de las acciones carece de valor por la proximidad barbárica. El hombre está perdiendo su razón de ser. La Literatura no puede llegar a ser un pasatiempo frívolo y evasor de la realidad. Por el contrario, ‘ella’ debe examinar los viajesrepresentativos de la condición humana en el cosmos. La tarea está en humanizar las relaciones interpersonales a través del uso de la palabra. El significado es el camino del encuentro personal con el ‘otro’. El ‘otro’ es mi espejo dialogal. Solamente cuando la palabra recobre su sentido real, el hombre será una palabra real.
El quehacer literario del pensante se escudriña e indaga en el ámbito de lo social. El hombre refleja su ser en la presencia del ‘otro’. Por eso, - dice Ernesto Sábato – “el individuo solo no existe: existe rodeado por una sociedad, inmerso en una sociedad, sufriendo en una sociedad, luchando o escondiéndose en una sociedad”[1].
La historia del hombre en la sociedad es una aventura cósmica, antropológica, epistemológica, axiológica y óntica en la búsqueda del sentido existencial. Todos pretendemos una salida digna a nuestras quimeras. Nuestros viajes parecen ser innecesarios e ilegítimos. Nadie enseña a viajar, a volar. Todos poseemos unas alas invisibles.
Aleteemos y dancemos al vaivén del pensamiento. Las ilusiones están ahí y ahora. El viajar posibilita descubrir el camino del laberintoinquietante en la descripción de nuestrasdimensiones protagónicas en el quehacer literario y filosófico. “Viajar es siempre un poco superficial. El escritor de nuestro tiempo debe siempre ahondar en la realidad. Y si viaja debe ser para ahondar, paradojalmente, en el lugar y en los seres de su propio rincón”[2].
La historia de las ideas en el ámbito de la Literatura estará henchida de perennesviajes al significar nuestro yo en el mundo histórico. Desde ya, aprendamos a armar nuestra baca de ilusiones. La osadía ahondará la fuerza misteriosa del atrevimiento y del encantamiento personal. El asombro estará al amanecer, descubriendo la razón de la existencia viajera, dando frutos a la luz de los signos. Elprincipiante – Usted / lector - tiene que aprender a sentir y a valorar la presencia significativa del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, cuando sale de la aldea en defensa de los débiles, resaltando los ideales caballerescos en las tres salidas al campo y reflejando su fe en los valores morales, espirituales. El pensamiento filosófico que guarda la obra enfrenta los conflictos existentes entre el idealismo quijotesco y el realismo de Sancho. Es verdad, cada cual guarda en su interior la personificaciónde Don Quijote y algo de Sancho, como aquél ser formado de un alma espiritual y de una carne perecedera[3].
El viaje del escritor guiará al curioso lector en el laberinto del ‘mundo de la vida’. La luz que emanan las palabras se transforma en cimientes del edificio discursivo propio. Nuestra tarea es irtras de imposibles y disparatadas quimeras hacia la fáctica inteligibilidad axiológica. Así como “la tarea del escritor sería la de entrever los valores eternos que están implicados en el drama social y político de su tiempo y lugar”[4].
El principiante estará guiado por la invención maestra de aquel proyector de ‘situaciones excepcionales’. Guiados por el encantador, avancemos con Odiseo camino de Ítaca, venciendo los obstáculos impuestos por los dioses y lanzando una mirada al Infinito en señal de grandeza y sencillezpor encontrar los caminos claroscuros del destino final: la felicidad, el encuentro consigo mismo. Como afirma Ramón García D. “nadie como él habrá de arrastrar mayores aventuras y desventuras para llegar a Ítaca. Su viaje será el más largo y penoso de cuanto hombre alguno pudo emprender, pero al final logrará abrazar a su esposa e hijo”[5].
El viaje tiene que trascender las entrañas del hombre. La historia concretiza un momento existencial en el deambular del significado. El hombre pensante tiene que ejercitarse en una hermenéutica del vivir. Con razón, “el poeta que contempla un árbol y que describe el estremecimiento que la brisa produce en sus hojas, no hace un análisis físico del fenómeno, no recurre a los principios de la dinámica, no razona mediante las leyes matemáticas de la programación luminosa: se atiene al fenómeno puro, a esa impresión candorosa y vivida, al puro y hermoso brillo y temblor de las hojas mecidas por el viento”[6].
La cotidianidad no esefímera, sino que, es el motor y el producto razonado de las transformaciones cíclicas en las que, elprotagonista - lectorvislumbra un trascender en el ámbito de la Historia concreta del ‘ser’. Por eso, “en medio del desastre y del combate, inmersos en una realidad que cruje y se derrumba a lo largo de las formidables grietas, los artistas se dividen en aquellos que valientemente se enfrentan con el caos, haciendo una literatura que describe la condición del hombre en el derrumbe; y los que, por temor o asco, se retiran hacia sus torres de marfil o se evaden hacia mundos fantásticos”[7].
El viaje literario encarna una constante búsqueda de tesoros posibilitantes: las utopías.Cada cual busca el estro poético en la caja misteriosa del argumento de la vida. El itinerario ideado despertará al hombredel caos, lanzándolo a la búsqueda de la plena significación existencial cuando aprenda a dar testimonio de su realidad viviente y revele algo de lo desconocido a través del lenguaje y del ‘otro’ rumbo a la felicidad. Es - recordando el canto de la Odisea - en el que Ulises logra arribar a las costas de Eolia, ganándose la voluntad divina, “Eolo trabó profunda amistad con Ulises y, al despedirse, le entregó todos los vientos adversos encerrados en un gran odre, haciendo que una bonancible y poderosa brisa hinchase sus velas rumbo a Ítaca”[8].
El viaje programado evidenciará el testimonio dramático de aprender a generarideas que transformen la crisis de la sociedad y crezca la Literatura,- como dice Sábato - “esa híbrida expresión del espíritu humano que se encuentra entre el arte y el pensamiento puro, entre la fantasía y la realidad, puede dejar un profundo testimonio de este trance, y quizá sea la única creación que pueda hacerlo”[9].
El viaje literario programado palpa - a través de la ‘palabra’ en las obras - la relación existente entre el idealismo y el realismo, entre el subjetivismo y el objetivismo. La problemática humana irrumpe en el quehacer epistemológico en la búsqueda de sentidos. La Literatura alerta al hombre a indagar por la soledad, la vida, la existencia, la nada, la dialéctica... y, problematiza ala tecnología en su afán por destruir al hombre; a las Ciencias por las investigacionesdeshumanizantes... El hombre se ha vuelto enemigo de sí mismo y de su congénere. El ‘otro’ se ha cosificado. Las cosas han adquirido valor y las palabras son sinsentidos o fantasmas a la vera del camino.
El viajero tendrá que ser aquella gaviota planeadora surcando el firmamento, ideandoquimeras humanas en pro de la Cima y de la Verdad.
[1] SABATO, Ernesto. El escritor y sus fantasmas. Editorial Seix Barral S.A. Barcelona, 1997. Pág. 16.
Espero estar sintiendo la serenidad para descubrir el misterio de la vida. Gritar a viva voz el sentido de mi ser y enseñar el valor de una gota de rocío...
El pensamiento se estremece en sentimientos. En el laberinto se esconde un misterio: la locura sondea al pensador de la figura pausada e hiperbólica del navegante que zarpa a la Mar Infinita...
Al mirar el azul grisáceo, despierta el hombre con robustez y alegría, un camino en el abismo montañoso emerge cual hilo centelleante, Luz de la Verdad...
El sol abrasador regocija el cosmos, sus rayos energizan la vida.
El hombre levanta la mirada al Infinito: una voz llama en lejanía, un misterio recorre el cuerpo cual gota fría, Alguien vino a la dulce compañía...
Una zarza ardiente flota en el horizonte...
Una nave se acerca misteriosa, una luz radiante despierta al caminante...
¡Oh, El Amor, La Verdad y La Vida! Por Luis I. Rodríguez
El mundo está lleno de dolor y desesperación. la justicia es el camino de la igualdad social; la injusticia castiga al hombre justo, la cárcel, el cáncer de la sociedad donde el hombre lucha por sobrevivir de las penas de la ambición y del poder...
¿Quién escuchará al desdichado? ¿Quién abogará por el ser humano? Las paredes escuchan el lamento humano. Las cadenas retumban en el palacio interior. Alguien acude al llamado filial, la luz tenue asoma en el portal: una esperanza, hecha realidad...
Los sueños son ilusiones del caminante. La fuerza extraña arremete en viva voz. La ironía manifiesta que al nacer, causó la muerte maternal: angustia, tristeza, desespero nocturnal...
La angustia envilece al inocente y el sol no penetra al tétrico palacio. Una luz asoma en la muralla: la libertad estremece aquellas grisáceas cenizas del mendigante pensador...
El palacio esconde al verdadero rey. La multitud batalla la tragedia humana. El príncipe altivo recobra el derecho y al paso encuentra la felicidad eterna: la vida es un sueño, ilusión del caminante hacia la luz del sol resplandeciente, un pensamiento brota del manantial...
Tu mirada guarda un secreto de ensoñación, tu boca un dulce aroma a canela, tus manos descubren la ondulación corporal, tu cuerpo una fulgurante figura de amor…
Tu ternura sonríe paseante en la brisa, tu nobleza transforma la ideación, tu sensibilidad estremece el pensamiento y tu aroma de mujer, la riqueza espiritual…
Tu amor desinteresado inquieta al caminante, Tu presencia fortalece a la triste figura, despertando confianza en el teatro de la vida. Tu tristeza es alegría al sentir la presencia del amor…
Tus lágrimas una proyección viva del amor... Tus palabras un consuelo maternal... Tus besos olas de calor... … El amor es una llama que se consume a diario… Por Luis I. Rodríguez
El caminante habla, el silencio escucha, paso a paso, una palabra y el eco responde a una mirada humana. El viento acompaña al caminante en los cimeros riscos de la montaña. Una voz taciturna clama en el abismo, estremeciendo al infatigable luchador. Una mirada al celeste gris, emana una luz de Infinitud viviente, el no – ser está llegando a Ser.